Recién caigo

Después de la ardua jornada electoral. Después de los festejos. Después de la alegría por este gran triunfo de Cristina Fernández, recién caigo en la gran significación que tiene esta contundente victoria del kirchnerismo.

Y es precisamente en estos momentos de felicidad  cuando  se me vienen a la memoria, los tiempos no tan lejanos, de la 125. Aquel “no positivo” de Cobos, que dio la casualidad, me tocó  vivirlo en Buenos Aires. Estar sentada en la puerta del Congreso en ese momento tan complicado,  porque hay que decirlo, había que bancar el modelo en esos momentos, cuando uno casi con vergüenza, decía que era kirchnerista.

Recuerdo además,  las elecciones legislativas del 2009, cuando para algunos, el kirchnerismo “estaba sepultado”. Y ya no había vuelta atrás. El próximo paso era, decían, un gobierno de la oposición. Mauricio Macri, tal vez. Volver a los noventa.

También se me viene a la memoria,  la  inesperada  muerte de Néstor Kirchner, ese 27 de octubre de 2010,  día del censo nacional. Prender la tele para confirmar que lo que me decían por teléfono era verdad. Y putear mucho, enojarme mucho. Esa fue mi primera reacción. La segunda reacción fue preguntarme si esta mujer iba a poder, si iba a tener las fuerzas necesarias para gobernar el país. Si iban a dejarla gobernar… Preguntas que se desvanecieron en el aire porque esa mujer, con su dolor, no solo, si pudo gobernar el país, sino que también profundizó los cambios que había comenzado Néstor.

Y hoy, después de todo lo que nos tocó vivir, del miedo, del enojo, de la tristeza;  me reconforta tanto saber que hay un pueblo que está bancando al modelo, que hay un pueblo que se expresó en las urnas y dejó bien clarito que es lo que quiere.

Seguramente llegaran nuevas batallas, momentos de crisis y de alegrías. Hay muchas cosas por mejorar, muchas cosas por cambiar. Existe  aun  todo un modelo de hacer política  que está contaminado y en decadencia, pero  también  hay un camino, un camino que Néstor y Cristina lograron abrir. El camino de  volver a creer en la política,  de pensar que no todo está perdido,  de creer en nosotros mismos, y de  lo podemos aportar desde nuestros humildes lugares para la profundización de un  proyecto colectivo. Y eso, no es poco.

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~ por Etel en 25 octubre 2011.

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